He estado absolutamente ocupado. Este viernes termina el semestre, junto con la inscripción de los ramos para el segundo período. ¿Vacaciones? No creo, la investigación sobre la Corte Suprema necesita un impulso mayor, pues estamos contra el tiempo. Recién el 2 ó 3 de agosto podré descansar un par de días en el sur.
Obviamente no he podido publicar nada. Pero, ante tanta ausencia, qué mejor que unas bellas palabras. En uno de los cursos de este semeste, Teoría Social con el profesor Sierra, analizamos la idea de lo moderno: modernidad, modernización y modernismo. Este último, asociado más bien a una postura estética frente a la vida, realza el hecho de que algo puede ser bello sin ser necesariamente bueno, como lo retratara Charles Baudelaire (1821 – 1867) en Flores del Mal. Como muestra, unos versos escogidos,
Oh Belleza? Tu mirada infernal y divina
Confusamente vierte crimen y beneficio
Por lo que se podría al vino compararte.
Como un perro, el Destino sigue, cielo, tu falda,
Al azar vas sembrando el luto y la alegría
Y todo lo gobiernas sin responder de nada.
Belleza, inmenso monstruo, pavoroso e ingenuo,
Si tu mirar, tu risa, tu pie, me abren las puertas
De un Infinito que amo y nunca conocí.
¿Qué importa? Si tú vuelves -hada de ojos de raso,
Resplandor, ritmo, aroma, ¡oh mi señora única!
Menos odioso el mundo, más ligero el instante.
Saludos cordiales a todos!